Frecuento las redes sociales y cada vez leo más comentarios airados que responden a preguntas no formuladas que, además, no se han leído bien. De locos. El mundo va deprisa, todo es inmediato y fugaz, y entre la ausencia del ejercicio de la lectura y el culto al producto masticado y desechable se evidencia una recesión comunicativa que va a más, por lo pronto creando confusión y malestar a veces, y luego ya veremos.

